El por qué y el cómo de las cosas. Contención mecánica de un individuo agresivo.          

¿Cuántos profesionales hacen falta para realizar una contención mecánica en el suelo a un individuo agresivo? ¿Se puede hacer presión en el pecho del individuo para contenerlo?

Como en escritos anteriores, este artículo está dedicado a quien no es profesional de la seguridad, es decir, está dirigido a todo ciudadano que lee una noticia sobre una intervención que ha realizado la policía sobre un individuo altamente agresivo y que después valora cómo se ha hecho. Como debe suceder en muchos ámbitos profesionales, una cosa es lo que me gustaría (lo que básicamente se debate en los medios de comunicación), y otra cosa es lo que es (lo que el profesional debe hacer en sus intervenciones). Poniendo un símil cinematográfico, la elección entre pastilla azul y roja en Matrix. Quiero agradecer y dar su merecido reconocimiento a los equipos de emergencias sanitarias por su labor en aquellos casos, normalmente pacientes con brotes psicóticos, con los que hemos tenido que intervenir codo a codo. Menos mal que ellos también conocen Matrix y las dos pastillas.

¿Ha sido amenazado o ha sufrido incluso alguna agresión? Y si no ha sido el caso y, afortunadamente, no le ha sucedido nada de esto, seguro que se podrá hacer a la idea de cómo se sentiría usted, en qué estado de nerviosismo y angustia estaría. ¿Qué tipo de formación sobre cómo contener a un individuo agresivo cree que debe tener el profesional de la seguridad y cada cuánto cree que debe entrenar esa formación? ¿Cada mes, cada medio año, cada año, nunca?

Son preguntas difíciles de contestar, más aún si no es usted un profesional que debe dar respuesta a ese tipo de intervenciones. Igualmente, estas preguntas le pueden ayudar a comprender en qué situación física y psíquica estarán los intervinientes.

Cuando se debe estabilizar y contener a una persona agresiva en el suelo, para hacernos una idea de cuántas personas son necesarias, vamos a analizar las zonas corporales a controlar.

De arriba a abajo, tenemos (1) la cabeza y la boca para evitar ser mordidos (si nunca han sufrido un mordisco de un ser humano es difícil de describir las sensaciones y las reacciones más instintivas que surgen de ese mordisco, pero le puedo decir que no se lo deseo ni a mi peor enemigo). Las extremidades superiores (2 y 3) para evitar ser golpeado, arañado, agarrado, etc. La cintura escapular (4), para evitar que se incorpore, la cintura pélvica (5), para evitar la misma incorporación y, finalmente, las extremidades inferiores (6,7), para evitar que tenga un punto de apoyo y pueda levantarse, así como evitar ser golpeado.

Imagínense, además de todas estas zonas que debemos controlar, que el sujeto está moviéndose y está muy agresivo. En el momento del contacto, ¿cuál es la zona a la que hay que ir primero? ¿cómo puedo contener la mayor parte de las zonas con el número menor de intervinientes?

En el plano teórico, muchos médicos recomiendan no hacer presión en el pecho para no provocar daños. Y es verdad, si no hay presión en el pecho, si no hay presión en ninguna parte, no hay daños. Pero entonces… llegamos al día de la marmota: no hagas presión para evitar daños, pero hay que contener al individuo para evitar que se haga daño o que lo haga a terceras personas inocentes. La triste realidad es que entonces el azar será el dueño de nuestro destino porque, al final, para evitar que una persona agresiva haga daño a gente inocente, alguien deberá hacer una contención.

¿Por qué lo dejo en manos del azar? Porque, en función del resultado final de la contención y de los daños finales, su destino irá hacia una recompensa o hacia un castigo. La intención de los profesionales de proteger a gente inocente habrá sido la misma en los dos casos, los procedimientos técnicos de contención habrán sido exactamente los mismos, el número de profesionales que intervengan será el mismo, los recursos activados también, el tiempo de respuesta también… Lo único que habrá cambiado es el resultado final, y eso lo cambiará todo. Si el resultado es satisfactorio, todo habrá salido bien, y los profesionales felicitados. Si el resultado no es satisfactorio, entonces la máquina de la pastilla azul de Matrix empezará a funcionar, cuestionando toda la intervención y con mucha gente opinando sobre lo que debería haber sido.

 

 

Entrenamiento en Esplugues

Ayer en el gimnasio de Boxing and Health de Esplugues, realizamos un entrenamiento Beside Cop, entrenamiento policial, con el objetivo técnico operativo sobre situaciones de desobediencia grave y acometimiento sobre agentes de la autoridad.

Se plantearon diferentes retos como la expulsión y protección en casos de ataques inminentes sobre policías o personas inocentes, finalizando en detención de individuo agresivo.

Tácticamente se planteó un trabajo coordinado y de equipo fundamental para resolver situaciones de personas con delirio grave. También se entrenaron planteamientos de intervención armanda. Todo esto junto a retos físicos intercalados que hicieron que la temperatura ambiente se notara aún más.

 

Debo agradecer el esfuerzo de cada compañeros que asistió, así como el recuerdo de aquellos que no pudieron pero que manifestaron que estarían en futuros entrenamientos.

Proximo reto entreno en la playa. Te animas?

El por qué y el cómo de las cosas

Por qué un policía hace una detención en el suelo y cómo.  ¿No sería posible detener a una persona de pie? ¿Hay alguna fórmula mágica para impedir que alguien no se mueva y pueda hacer daño y detenerlo?

En este pequeño y modesto artículo quiero dar una visión humilde, y que como muchas otras valoraciones, pueden ser tan factibles como la que voy a describir. Esta es mi aportación y está avalado por muchos años de experiencia, trabajo científico y de entrenamiento a muchos policías de todo el mundo.

No voy a extenderme mucho porque mi intención es llamar la atención a aquellos que no saben lo difícil que es la profesión de policía. No vamos a valorar los motivos, pero pónganse en el caso de que la policía deba detener a una persona que no quiere ser detenida. ¿Por qué las detenciones complicadas acaban en el suelo? Si una persona no quiere ser detenida y está de pie, será prácticamente imposible detenerla. No hay otra opción, no hay plan B, si queremos detener a una persona que está en un estado de excitación o agresividad alto, sólo podemos impedir su movilidad fijándolo en el suelo.

 

 

Por lo tanto la primera conclusión es que la policía deberá usar alguna estrategia o técnica para llevar a esa persona al suelo. Con las repercusiones colaterales producidas por las caídas y aproximación al individuo. Y una vez en el suelo, ¿qué podemos hacer para que esta persona deje de ser agresiva? Técnicamente para el policía es todo un reto. Es muy complicado por muchos motivos que no puedo profundizar en este escrito. Factores psicofísicos, emocionales, de capacidad técnica, formativas, socioculturales y muchos más factores.

Sin ser pesimista, y con todo el conocimiento sobre este tema, debo decir que las sensaciones que me quedan visualizando a los policías en este tipo de intervenciones es la de indefensión, ya no por lo que ellos hagan o no, sino porque después cómo serán valoradas sus intervenciones. ¿Por el resultado que no han podido evitar?

Vuestra mejor versión: BeSIDE en Arenys de Mar

Este sábado por la tarde realizamos un entrenamiento BeSIDE, en el Gimnasio de Salva y Nuria, el Gim James Sport de Arenys de Mar. Y todo por culpa de Aitor, un compañero comprometido y empeñado en aportar su granito de arena a toda la gente que le rodea. Desconocía que, en este empeño por aportar, estaba el hacer un entrenamiento BeSIDE, con gente que él aprecia y que cree que le puede ir bien. Para eso contaba con la complicidad de Salva y Nuria, los dueños del gimnasio, a los que quiero agradecer que nos abrieran expresamente su gimnasio para realizar nuestra disciplina.

Cuál fue mi sorpresa, cuando veo entrar a más de veinte personas dispuestas a probar. Cómo dieron el callo, en total tres horas, entre la parte teórica y la práctica. En la fase de despliegue técnico, pudimos experimentar y aprender cómo defendernos si alguien quiere golpearnos. En la fase emocional, pudimos experimentar, alguna de las cinco heridas emocionales, en este caso el rechazo y el abandono, y por último en la fase de trabajo en equipo hicimos ejercicios de liderazgo y unión sabiendo que el que importa es el que tienes a tu lado. Además, en la experiencia inicial y final introspectiva, meditamos sobre unas frases de Mahatma Gandhi:  “Mañana tal vez tengamos que sentarnos frente a nuestros hijos y decirles que fuimos
derrotados. Pero no podremos mirarles a los ojos y decirles que viven así porque
no nos animamos a luchar.» 

Me llevo muchas cosas de ese día, conversaciones de antes y de después.
Gracias Aitor, por ser tan perseverante e insistirme en realizar este entreno, gracias a Salva y Nuria por dejarme entrar en vuestra casa, y gracias a todos los que vinisteis para dar vuestra mejor versión.

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Viaje a Huelva

 

Sí, valió la pena. Espero que valga la pena, me decía mi amada Glòria, mientras me ayudaba en los preparativos del viaje. Tantas horas de viaje para una conferencia y luego a trabajar toda la noche del viernes. Sí, valió la pena. Valió la pena poder conocer a Pedro y Pablo, un binomio de la UIP implicados en dar lo mejor de sí para que el curso de perito del uso de la fuerza sea un referente en toda España. Mientras conversaba con Pedro, mientras íbamos a Huelva desde Sevilla, podía ver en la expresión de sus ojos y en sus palabras cómo está de implicado con que los compañeros que tengan una intervención en la calle puedan disponer de peritos en el uso de la fuerza para que aporten más luz a los jueces y que, a su vez, estos puedan dictaminar con más criterio y conocimiento. Qué intención más noble, ¿no creéis?

Valió la pena poder charlar con los alumnos del curso y escuchar, a través de sus palabras, muestras de gratitud, compromiso, compañerismo, inquietud y un sinfín de voluntades en pro de un mejor servicio de los que ejercen el uso legítimo de la fuerza para tener una sociedad justa. Ahora escribo estas palabras después de un servicio de 12 horas, cansado por no haber dormido durante más de 30, pero con un sentimiento de sentirme privilegiado por vivir momentos como los que viví en Huelva. ¡Gracias!

Reflexiones sobre el uso legítimo de la fuerza

Ayer tuve el privilegio de asistir como ponente en las jornadas sobre el uso legítimo de la fuerza, organizadas por Fepol. Contaba con la confianza del Inspector de la Policia Local de Gavà, que me propuso para este evento. El fin de semana anterior, mientras jugaba con mis hijos, no paraba de darle vueltas a este tema tan importante como policías y que tantos dolores de cabeza también ha traído a mas de un compañero.

No quiero aburriros con todas las conclusiones que me llevé, pero si quiero deciros que tanto juristas como prensa necesitan saber de nuestra valoración profesional en el tema del uso legítimo de la fuerza. Si tenéis la oportunidad, explicad, sin miedo, cuáles son nuestros procedimientos, qué formación tenéis y cuál deberíais tener. Pensad que no es lo mismo ir en bicicleta que leer sobre cómo ir en bicicleta. Quien me escuchó ayer, ya sabe por qué pongo este ejemplo. Gracias a todos los compañeros a los que tuve la oportunidad de saludar ayer (alguno de ellos hacía mucho tiempo que no veía). Mi pensamiento cuando me dan la oportunidad de poder explicar mis investigaciones sobre las intervenciones policiales: siempre estáis vosotros y aquellos compañeros que cada día salen a la calle para que los demás estemos más seguros.

¿Cuál es el propósito?

Si no te has hecho esta pregunta, es probable que algún día te la hagas. Yo, hasta hace muy poco, no me la hacía. En muchos ratos de mi vida, en mi día a día, estaba dominado por mi mente automática, esa que no te pregunta qué hacer, esa que simplemente hace sin más. Te levantas y, como en la famosa película “El día de la marmota” (con la que todos nos sentimos identificados), eres un autómata, estás despierto pero haces ya lo programado, sin pensar, sin reflexionar, simplemente es lo que toca hacer.

Ahora le pongo un remedio milenario, que muchos ya hacían antes que yo: nada más levantarme, me siento en una silla, enciendo incienso, me pongo música de YouTube de relajación y dedico quince minutos a reflexionar, cuál o cuáles van a ser mis propósitos de ese díaCada día me levanto dispuesto a cumplir el propósito de ese día y el viernes pasado era, aparentemente, un día más. Pero no era así. Ese día era especial porque iba a realizar una actividad no programada, que no forma parte de mi trabajo diario. La verdad es que fue espectacular. Pero no hago este escrito por eso, sino por las ganancias colaterales que recibí.

Pude ver la alegría de los compañeros que me acompañaron. El afecto en sus palabras mientras realizábamos un entrenamiento especial a gente especial. No tienes ni idea de cómo puedes inspirar a la gente que te rodea y, sobretodo, si es buena la intención hay detrás de tus palabras y de tus actos.

8 minutos

 

8 minutos fue el tiempo que tardaron en llegar los equipos de emergencia al lugar de los atentados de este pasado fin de semana en Londres (Reino Unido).

Llegó el momento por el que todos estábamos preocupados, esto es lo que debieron pensar todos y cada uno de los agentes de policía que se dirigían a la zona donde, supuestamente, se estaban cometiendo actos terroristas. Es ahora que debemos dar lo que se espera de nosotros, pasaba por las mentes de esos policías mientras estaban a punto de hacerle frente a estos «inconscientes cabezas comidas».

Amigos lectores, ¿os podéis hacer a la idea de qué supone saber que vas a un aviso en el que puedes perder la vida? ¿Qué espíritu debe acompañar a estos policías, sanitarios, bomberos, en definitiva, equipos de emergencias, para ir dónde todo ser racional huiría?

Dos policías cerca del mercado de Borough, en Londres (Foto: ABCnews)

El espíritu que hace que los profesionales trasciendan de sus propias identidades, ese espíritu que pone por encima al conjunto de la sociedad antes que a uno mismo. 

Querido lector: no se rinda, no sucumba al miedo del terror porque nosotros estamos y estaremos siempre para defender nuestra libertad y, con ella, la capacidad de decidir hacia dónde queremos dirigir nuestras vidas.

David Berengueras, mentor : entrenando a héroes.

La fuerza del grupo.

La fuerza del grupo.

David Berengueras, mentor : entrenando a héroes

El guerrero completo: muchos ya lo sabéis, otros lo descubriréis.

Sí! todos en alguna dimensión somos guerreros y guerreras. Ya somos unos cuantos, que sabemos que hay algo más que lo terrenal. A cada uno le llega cuando su reloj particular lo despierta de este letargo en vida y logra comprender el instinto espiritual. Leer más