Sudáfrica

En este lugar tan lejos de mi tierra, me viene la cercanía de los míos, ahora que no puedo estar cerca. A veces uno tiene que estar lejos para sentirse cerca y muchas veces, al estar cerca, permanecemos lejos.

 

 

Esta imagen de los perros salvajes no ha hecho nada más que encender un motor apagado. Además, me ha ayudado a seguir en el reto de mi último proyecto futuro y espero que cercano.

A diferencia del mundo de los perros salvajes, en mi mundo la lucha por la supervivencia ya no está en ser atrapado por un depredador, sinó que es una guerra mucho más sutil y que puede acabar contigo poco a poco. La lucha está en el interior de cada uno de nosotros.

Los perros salvajes, saben perfectamente a qué manada pertenecen y, sin embargo, nosotros estamos muy perdidos por la falta de una tribu que nos arrope y nos quite la sensación de soledad.
Estamos rodeados de personas, algunas de ellas vecinos que ni siquiera conocemos. Nunca antes en la historia de la humanidad hemos estado tan solos unos tan cerca de otros. Vivo en un mundo en el que, a diferencia de con el perro salvaje, no soy continuamente puesto a prueba para conseguir alimentos o protección, pero me falta algo muy importante y sólo mi corazón sabe cuál es el dolor.

Nos hemos ido distanciando de nuestra verdadera esencia para sucumbir a un mundo imaginario lleno de contenidos superficiales que no hacen más que distanciarnos cada vez más.
Y te pregunto a ti: ¿Cuál es tu tribu?