Mirar para mirarse

 

Cuando era pequeño mi abuela me decía: David, cuando alguien te hable, mírale siempre a los ojos.

yogalinda1

Yo no entendía a mi abuela, pero como era una mujer que transmitía integridad a raudales, intentava cumplir esas palabras. Más adelante, como siempre estaba tan ocupado, perdí la perspectiva de esas palabras hasta el pasado sábado en BeSide, cuando todos aceptaron el reto de mirar a un compañero a los ojos. Como guía de la clase tuve el privilegio de observar la maravillosa metamorfosis de la tensión inicial por la propuesta del reto a la comprensión una vez finalizado el ejercicio. De la complicidad de los guerreros y guerreras allí presentes. Pude comprobar que mirar a los ojos de una persona es como mirarse a uno mismo. Pude entender como de un mismo lago nace cada gota, cada persona y se mantiene la misma unidad de procedencia de la misma agua.

Pude recapacitar y afirmar que hay muchas más cosas que nos unen de las que nos separan. Mirar y mirarse es lo mismo, si miras bien.

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