El por qué y el cómo de las cosas. Dónde agreden los agresores y por qué.

Como los artículos anteriores, este también va dedicado a todo el mundo que tiene la curiosidad de saber el por qué y el cómo de las cosas. No es un artículo para los profesionales de la seguridad, aunque es inevitable que, mientras lo escribo, mi pensamiento vaya en ayudar precisamente a que sean mejor entendidos. ¿Ha sido agredido alguna vez? ¿Ha estado presente viendo de cerca alguna pelea? Si usted es de los catalogados “normales”, no le habrá gustado presenciar esa pelea y menos haber sufrido una, si ha sido el caso.

Dejando de lado las sensaciones desagradables y las posibles consecuencias en la integridad física de los agredidos, quiero explicar algunas de las conclusiones que posteriormente nos han servido para poder defendernos de futuras agresiones. ¿Dónde golpea la gente que quiere agredirnos? En los primeros envites de la pelea, mayoritariamente en la cara y en la cabeza. ¿Por qué? Instintivamente el agresor quiere neutralizar el Sistema Nervioso Central, y por ese motivo los golpes se dirigen a la cabeza. Y ¿en que secuencia?, ¿lentamente?, ¿serán rectilíneos y lentos para que pueda pararlos?, ¿de un diestro o zurdo?, ¿a qué zona de la cabeza, a la nariz, el pómulo o quizás la sien?

Siento decirle que no podremos predecir la trayectoria para parar esos golpes, que además vendrán com una velocidad y fuerza que le ocuparán toda su concentración en no ser golpeado para no sufrir daños irreversibles. Por lo que hemos evaluado en nuestros estudios sobre agresiones, su posición corporal o sus ojos cerrados le impedirán ver con claridad qué está pasando. Si una persona agresiva quiere golpearle en su cara, ¿Cómo lo haría para detenerlo? Él le quiere golpear con todas sus fuerzas, muestra una actitud de no retorno, gritando y amenazándole que lo va destrozar. ¿Cómo lo haría para posteriormente tener que demostrar que lo ha hecho intentando no causarle muchos daños? Al escribir las líneas anteriores me ha venido a la cabeza la película Misión imposible. No porque Tom Cruise quisiera robar joyas, sino por la misión imposible de hacerlo. El reto que esta situación supone para una persona, como he dicho antes “normal”, no para los peleadores profesionales.

 

Resumiendo, alguien quiere destrozar mi cabeza y yo debo evitarlo pero intentando causarle pocas lesiones ya que, por supuesto, después puede haber consecuencias legales. ¿Qué entrenamiento cree que deben tener los profesionales de la seguridad para poder resolver con eficacia una situación en la que usted pueda estar sufriendo una agresión? ¿Deben estar entrenados estos profesionales para poder garantizar su seguridad y la de los conciudadanos? ¿Entrenamientos diarios o semanales?

Lo sé, son muchas cuestiones en un artículo que tiene como objetivo aportar conocimiento. Pero, a veces, al dar conocimiento lo que estamos mostrando es lo que Beck explica como explosión del desconocimiento, es decir, que al descubrir nuevos conocimientos estos, a su vez, nos aportan más cuestiones sin resolver que, una vez resueltas, aportan más cuestiones. Otra versión del día de la marmota. Es difícil que alguien comprenda la diferencia en el caso que nos ocupa. Esto está en la experiencia, hay muchas cuestiones que se resuelven en la práctica, como nosotros hemos intentado durante muchos años en nuestros planteamientos formativos. Cuando en un curso planteamos talleres realistas y usted puede estar delante de un agresor que, en ese caso, llevará unos guantes de boxeo para golpearle para no hacerle en demasía mucho daño, de repente se empiezan a resolver muchas de las cuestiones planteadas en este artículo.

1 comentario
  1. David
    David Dice:

    … y nunca nunca podremos anticiparnos al ataque. Podremos minimizar las consecuencias de éste, tomar la iniciativa tras la primera acometida, adoptar hábitos saludables de defensa xa no ser tan vulnerables, pero siempre siempre iremos un segundo por detrás, condicionados por aquello que aprendimos en la autoescuela del tiempo de reacción, que es lo mismo que nos explicó Dave Grossman en el ciclo ooda u oeda… Pugilistas importantes han llegado a sacar manos a la velocidad de 70m/s… lo cual significa que en ese segundo de reacción, la mano lanzada ya está a 70m y detrás de esa, inmediatamente viene la otra, y otra y otra… y salir de ese bucle es jodido, complicado… máxime cuando no se está acostumbado a la lluvia de golpes y bailar viendo estrellitas a punto de desconectar… y en la realidad de la calle no hay cuentas de protección, ni campanas ni árbitros que griten un STOP y reanuden con un Break… y lo más jodido… los meecenarios que se dedican a la formación… que triste… luego vienen los lamentos…

    Responder

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *