Atentado en el concierto de Ariana Grande en Manchester.

Esta mañana al escuchar las noticias, no podía más que tener un sentimiento de tristeza.

Ya empieza a ser “normal”, escuchar cómo se producen de forma sistemática atentados por toda Europa. En cada noticia hay sentimientos rotos, familias deshechas, amigos desorientados. Ayer noche muchos jóvenes con el futuro por escribir fueron a pasárselo bien, a escuchar a su cantante que desplegaba su don encima de un escenario. Y se encontraron en medio de una guerra no declarada, que ellos no se ven que formen parte.

Jóvenes, muchos de ellos adolescentes. Los que tengáis más edad, podéis recordad cuando tenías esa edad, cuales eran vuestras motivaciones, y vuestros sueños. Muchos de vosotros padres como yo, que tenéis bajo vuestra ala protectora la fija mirada en vuestros hijos y el sufrimiento de que no les pase  nada, tenéis que saber, que muchos de estos jóvenes que ayer fueron a ese concierto, ya no van a ser los mismos. La adrenalina que es la responsable de grabar esos acontecimientos peligrosos se ocupará de ese cometido. La sensación de estar vendido a expensas de unos asesinos, son heridas que van a perdurar en la mente de muchos de estos jóvenes. Y qué decir de los fallecidos…

Soy policía, y os quiero decir que el sentimiento de rabia y tristeza con las que he escrito las frases poniéndome en la piel de estos chavales, que sólo querían pasarlo bien. Son la fuerza que hace que miles policías tengan un motivo por el que seguir trabajando.

Esos policías que han acudido a la llamada de socorro esta noche en Manchester, sabiendo que su ayuda y la vocación por servir a los demás, es fundamental para poder asistir a la gente que lo necesite. Una fuerza indescriptible en el fondo del corazón de cada policía, que hace que sepan que tal vez deban poner su vida en peligro para salvar la vida de jóvenes inocentes que sólo querían pasarlo bien. Una fuerza inmensurable que sale en situaciones como la de esta madrugada, y que une a los policías en una especie de Tribu, dónde el afecto de cada policía con su compañero, será determinante para entrar espalda contra espalda en cualquier lugar que esté un terrorista y con el espíritu guerrero de hacerle frente.

Jóvenes del mundo, salir y disfrutar, no permitáis que estos terroristas consigan su fin y os impriman el terror en vuestro corazón, no os preocupéis más de la cuenta. Los policías no paramos de pensar en cómo ayudaros si hiciera falta, y en luchar poniendo nuestras vidas delante de cualquiera que quiera haceros daño.

David Berengueras, mentor : entrenando a héroes.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *